Después del tratamiento para el cáncer de tiroides, deberá recibir atención de seguimiento para asegurarse de que se está curando bien y de que el cáncer no ha reaparecido. Trabajamos en estrecha colaboración con su endocrinólogo para garantizar un seguimiento óptimo. Sin embargo, si no tiene un endocrinólogo, agilizaremos el trámite de remitirlo a un especialista.

También tendrá acceso a nuestra amplia gama de servicios de apoyo, tales como:

Programa para Sobrevivientes. Nuestro Programa para Sobrevivientes brinda información y apoyo sobre lo que puede anticipar y cómo cuidarse a sí mismo después del tratamiento de un cáncer de tiroides.

Apoyo de salud mental: Oncología psicosocial. El cáncer de tiroides por lo general aparece cuando menos se espera un diagnóstico de cáncer. Acuda a nuestro equipo de psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales clínicos licenciados y capellanes para superar la ansiedad, la depresión, el temor a la recidiva y otros problemas. También podemos conectarlo a grupos de apoyo y otros recursos en la comunidad.Conozca más.

Centro de Apoyo al Paciente de Cáncer. En el tercer piso del ala oeste encontrará nuestro Centro de Apoyo al Paciente en un pabellón de 8000 pies2 dedicado a la sanación, el bienestar, el conocimiento y la recuperación. Tome una clase de cocina saludable, practique meditación con conciencia plena, disfrute de terapia artística o musicoterapia, use nuestro laboratorio de informática o relájese en compañía de otros en nuestro salón de encuentro. Conozca más.

Programa para sobrevivientes

Mediante un énfasis en la curación, la recuperación, el bienestar y la prevención de enfermedades, el equipo del Programa para Sobrevivientes de Miami Cancer Institute estará listo para acompañarlo en la siguiente etapa de su vida.

Repiques de campana

En el lobby de Miami Cancer Institute cuelga una campana de plata reluciente. El toque de esta campana señala el final de un tratamiento activo. Esta tradición la inició Irve Le Moyne, contralmirante de la Marina de Estados Unidos, quien se sometió a radioterapia por un cáncer de cabeza y cuello. Pensaba seguir la tradición de la Marina de hacer sonar una campana para indicar “que se había concluido la labor”. Ahora casi todos los centros tienen una campana similar que los pacientes pueden tocar para marcar el final del tratamiento.