Aunque no se considera que la incidencia del cáncer de esófago sea frecuente, en años recientes esta ha aumentado. Nuestro equipo es uno de los pocos en el sur de Florida que posee experiencia en el tratamiento de esta enfermedad. Brindamos una atención completa: desde técnicas avanzadas de imagenología para diagnóstico y estadificación, hasta opciones de tratamiento comprobadas y de vanguardia, tales como:

  • Una metodología que involucra varias modalidades y combina quimioterapia, radioterapia y cirugía. Se ha comprobado que este tratamiento combinado ofrece los mejores desenlaces, en comparación con la cirugía seguida de tratamientos adicionales.
  • Endoscopias y cirugía robótica avanzada para preservar la funcionalidad del esófago y el estómago.
  • La terapia de protones, que es una forma de radioterapia que entraña menos efectos secundarios y daños a los tejidos en comparación con la radioterapia convencional. Miami Cancer Institute fue de los primeros centros médicos del país en ofrecer la terapia de protones.

También tenemos el compromiso de compartir y aplicar nuevos conocimientos para mejorar las técnicas de tratamiento ahora y en el futuro. Miami Cancer Institute es integrante de la alianza contra el cáncer Memorial Sloan Kettering Cancer Alliance, cuyo objetivo es mejorar la vida de los pacientes de cáncer a través de colaboraciones dinámicas con otros centros y proveedores de atención oncológica.

¿Qué es el cáncer de esófago?

El cáncer de esófago es una enfermedad que afecta el órgano muscular en forma de tubo hueco llamado esófago que se encarga de transportar los alimentos y los líquidos desde la garganta hacia el estómago. Este cáncer se desarrolla cuando las células que recubren el esófago comienzan a crecer y dividirse anormalmente hasta formar un tumor que generalmente se encuentra en la capa más profunda. El cáncer de esófago puede metastatizarse (diseminarse) a los ganglios linfáticos y otros órganos.

¿Cuáles son los tipos de cáncer de esófago?

Los distintos tipos de cáncer de esófago se clasifican según las células donde se originan, a saber:

Adenocarcinoma

Más de la mitad de los nuevos casos de cáncer de esófago son adenocarcinomas, cuya incidencia ha venido aumentando desde la década de los 70. Este cáncer se origina en las células glandulares, las que normalmente no están presentes en la mucosa esofágica pero pueden desarrollarse allí debido a un padecimiento conocido como esófago de Barrett. El adenocarcinoma se presenta principalmente en el extremo inferior del esófago y en la porción superior del estómago.

Carcinoma escamocelular

Este tipo de cáncer se produce cuando las células escamosas (las células delgadas y planas que recubren el esófago) comienzan a proliferar descontroladamente. Por lo general se presenta en la parte superior o media del esófago.

Carcinoma microcítico

Se trata del tipo de cáncer de esófago menos frecuente y se origina en las células neuroendocrinas que liberan hormonas en el torrente sanguíneo en respuesta a señales nerviosas.

¿Cuáles son los factores de riesgo de contraer cáncer de esófago?

Algunos de los factores de riesgo más frecuentes son:

  • Edad: el cáncer de esófago es más frecuente en personas de 50 años en adelante.
  • Sexo: es más frecuente en hombres que en mujeres.
  • Tabaquismo: el uso de tabaco en cualquiera de sus formas, incluido el tabaco sin humo, puede aumentar su riesgo de contraer cáncer de esófago, especialmente el carcinoma escamocelular.
  • Raza: el adenocarcinoma esofágico es más frecuente en hombres de raza blanca que de otras razas, en tanto que el carcinoma escamocelular esofágico es más frecuente en los afroamericanos.
  • Consumo excesivo de alcohol: esto se define normalmente como más de 14 tragos semanales para los hombres o más de siete en el caso de las mujeres.
  • Obesidad: ser excesivamente obeso aumenta el riesgo de contraer adenocarcinoma esofágico.
  • Deficiencia de vitaminas: algunos estudios han vinculado el cáncer de esófago a deficiencias de betacaroteno, vitamina E, selenio o hierro.
  • Ingestión de lejía: ingerir por accidente líquidos de limpieza que contengan lejía puede aumentar su riesgo de contraer cáncer escamocelular esofágico, especialmente si el episodio ocurrió en la infancia.

Existen algunas afecciones que pueden aumentar su riesgo de contraer la enfermedad, tales como:

  • Esófago de Barrett: esta afección precancerosa a menudo está vinculada al padecimiento prolongado de reflujo gastroesofágico y puede provocar acidez estomacal, regurgitación, dificultad para tragar, tos seca crónica y carraspera. Si le han diagnosticado esófago de Barrett, hable con el médico sobre cómo cuidarse para prevenir el cáncer de esófago.
  • Reflujo gastroesofágico: en esta enfermedad, conocida como GERD, por su sigla en inglés, el anillo muscular que se encuentra entre el esófago y el estómago no funciona adecuadamente y permite que el ácido y otros contenidos del estómago se devuelvan hacia el esófago, lo que puede provocar la inflamación crónica de este órgano. Sufrir un caso grave de GERD durante muchos años aumenta su riesgo de contraer adenocarcinoma esofágico.
  • Virus del papiloma humano (VPH): este grupo de virus provoca verrugas y aumenta el riesgo de contraer ciertos tipos de cáncer. La infección puede transmitirse por vía sexual. Hoy en día existe una vacuna que puede contribuir a prevenir el VPH si se administra al inicio de la adolescencia.
  • Acalasia: en este padecimiento crónico e infrecuente la válvula que conecta el esófago con el estómago no se abre adecuadamente lo que ocasiona que los alimentos se acumulen y que el esófago se estire y se engrose.
  • Membranas esofágicas: estas bandas de tejido anormal se extienden hacia el interior del esófago y dificultan la deglución (tragar).

¿Qué puede hacer para prevenir el cáncer de esófago?

Aunque no existe una forma certera de prevenir el cáncer de esófago, hay medidas que puede aplicar para reducir su riesgo:

  • Dejar de usar productos de tabaco: fumar y otras formas de tabaco son las causantes de muchos problemas de salud, incluida la mayoría de los tipos de cáncer. Hable con el médico si necesita ayuda para dejar el hábito.
  • Limite el consumo de alcohol: deje de beber o no consuma más de uno o dos tragos diarios.
  • Hable con el médico si a menudo presenta reflujo o acidez estomacal: se ha demostrado que, al igual que ocurre con el GERD, el tratamiento del reflujo crónico contribuye a disminuir el riesgo de sufrir cáncer de esófago.
  • Manténgase en un peso saludable: realice actividad física y consuma alimentos saludables en las cantidades correctas. El médico puede ayudarlo a establecer un régimen para rebajar de peso, si fuera necesario.

¿Cuáles son los exámenes de detección para el cáncer de esófago?

Por lo general no es necesario hacerse un examen de detección de cáncer de esófago. Sin embargo, si usted padece de esófago de Barrett, le recomendamos hacerse un examen cada tres años. Para el examen se emplea un tubo largo y flexible llamado endoscopio, que se utiliza para examinar el esófago. En algunos casos, es posible eliminar tejido precanceroso durante el examen. También ofrecemos control a largo plazo y apoyo para quienes presenten un mayor riesgo de contraer cáncer de esófago.

Un dispositivo innovador que actúa sobre las células tumorales en pacientes con determinados cánceres raros y agresivos. Miami Cancer Institute es el primero en Florida en recibir la aprobación de la FDA para usarlo en el tratamiento del mesotelioma pleural.
Dr. Rupesh Kotecha Oncólogo radioterápico

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