La mayoría de los niños conserva la totalidad o la mayor parte de su visión y son capaces de llevar una vida plena después de un retinoblastoma. Es posible que su hijo tenga que tomar ciertas medidas de protección. En el caso de los niños que tengan una visión deficiente en un ojo o a quienes les hayan extirpado un ojo, se recomienda usar anteojos de protección. Nos aseguraremos de que entienda qué tipo de protección es la idónea según las distintas actividades, incluidas las deportivas. Los anteojos de sol también son importantes para evitar que el daño empeore.

Asimismo, es fundamental cumplir con las citas de seguimiento con un oftalmólogo y un oncólogo pediátrico. El plan de atención de seguimiento dependerá de la edad de su hijo, del riesgo de que aparezcan nuevos tumores, de si uno o ambos ojos están afectados y del tratamiento que haya recibido su hijo.

También ayudaremos a su hijo y a su familia a afrontar cualquier pérdida de visión producto de la enfermedad o de su tratamiento. Nuestros trabajadores sociales le brindarán asesoramiento, información y apoyo, y pueden servirle de guía para encontrar otros recursos. Los especialistas en vida infantil y otros profesionales trabajan conjuntamente para atender las necesidades de su hijo más allá del tratamiento. Si tiene alguna pregunta entre una consulta y otra, puede llamar a la enfermera de su hijo para encontrar respuestas. Asimismo, usted y su familia tendrán acceso a nuestro Centro de Apoyo al Paciente Pediátrico.

Programa para sobrevivientes

Mediante un énfasis en la curación, la recuperación, el bienestar y la prevención de enfermedades, el equipo del Programa para Sobrevivientes de Miami Cancer Institute estará listo para acompañarlo en la siguiente etapa de su vida.